Respuesta sexual humana

A la secuencia similar de cambios fisiológicos y emocionales que experimentan varones y mujeres antes, durante y después del coito se le denomina respuesta sexual humana.

Etapas y características

Loa respuesta sexual humana, de acuerdo con William Master y Virginia Johnson, se divide en cuatro etapas: excitación, meseta, orgasmo y resolución.

Excitación. Durante la excitación sexual, diversos estímulos físicos y psicológicos activan reflejos nerviosos que producen la relajación del músculo liso vascular, lo cual permite la vasocongestión genital. Además, los estímulos inducen la secreción de líquidos lubricantes, principalmente en la mujer. Si no hay lubricación satisfactoria, el coito es difícil y doloroso para ambas partes e inhibe el orgasmo.

Otros cambios incluyen el aumento de la frecuencia cardiaca y presión sanguínea, así como el tono muscular en todo el cuerpo e hiperventilación. La excitación sexual puede inducirse mediante el contacto físico directo (como besos y caricias), en especial del glande del pene, clítoris, pezones y lóbulos de las orejas. Asimismo, la anticipación, miedo, recuerdo, fantasías o sensaciones visuales, olfatorias y auditivas pueden aumentar o disminuir las probabilidades de que ocurra la excitación. En virtud de la estimulación táctil del seno mientas se amamanta a un lactante, las sensaciones de excitación sexual durante la lactación son muy comunes y no deben causar preocupación.

Fases de la respuesta sexual humana

Meseta. Los cambios que se inician durante la excitación se sostienen en un nivel intenso durante la fase de meseta, que puede persistir unos cuantos segundos o muchos minutos. En esta etapa, muchas mujeres y algunos varones presentan un rubor sexual, es decir, un enrojecimiento parecido a un exantema en la cara y el pecho.

Orgasmo. En general, la etapa más breve es el orgasmo (clímax), en el cual el varón eyacula y las personas de ambos géneros experimentan varias contracciones musculares rítmicas a intervalos de unos 0.8 seg., acompañadas de sensaciones placenteras intensas. El rubor sexual también es más prominente es esta fase. Durante el orgasmo, oleadas de impulsos salen del sistema nervioso central, mismo que actúan sobre los órganos genitales. Al mismo tiempo, se desencadenan contracciones rítmicas poderosas de los músculos del periné.

En varones es común que el orgasmo se acompañe de la eyaculación. Sin embargo la recepción del semen eyaculado constituye un estimulo mínimo para mujer, en especial si no está todavía en fase de meseta, razón por lo cual la mujer no experimenta automáticamente el orgasmo en simultaneidad  con su compañero.

Por otra parte, las mujeres pueden tener dos o más orgasmos en rápida sucesión, mientras que los varones entran en un periodo de refractario, de recuperación, durante el que es fisiológicamente imposible que ocurra la eyaculación y el orgasmo en algunos, dicho periodo dura unos cuantos minutos, mientras que en otros persiste varias horas.

Resolución. En la etapa final (que comienza con una sensación de relajación profunda), los órganos genitales, frecuencia cardiaca, presión sanguínea, respiración y tono muscular regresan al estado que tenían antes de la excitación. Si ésta fue intensa y no ocurrió el orgasmo, la resolución sobreviene más lentamente. Las cuatro fases de la respuesta sexual humana no siempre están separadas claramente una de la otra y varían de modo considerable de una persona a otra e, incluso, en una misma persona en diferentes momentos.

Cambios de los varones durante la excitación

En los varones el pene esta flácido la mayor parte del tiempo porque los impulsos simpáticos causan constricción de las arterias, lo cual limita la entrada de sangre al órgano. El primer signo de la excitación sexual es la erección, en que se agranda y endurece. Los impulsos nerviosos causan la liberación de neurotransmisores y hormonas locales; se dilatan las arterias peneales y la sangre llena los senos venosos de los cuerpos cavernosos y esponjosos.

La expansión de estos tejidos eréctiles comprime las venas superficiales, lo que produce ingurgitación y rigidez (erección). Además, los impulsos hacen que las glándulas de Cowper secreten moco, que fluye por la uretra y brinda lubricación limitada para el coito.

Durante la fase de meseta, la cabeza del pene aumenta de diámetro y la vasocongestion hace que los testículos se agranden. Al ocurrir el orgasmo, los impulsos nerviosos simpáticos producen contracciones peristálticas del músculo liso en los testículos, epidídimo y conducto deferente, así como en la pared de las vesículas seminales y próstata.

Estas contracciones impulsan los espermatozoides y liquido a la uretra (emisión). Durante este periodo, la contracción del esfínter de la uretra impide que el semen fluya a la vejiga o la orina lo haga la uretra. La eyaculación sigue rápidamente a la emisión. Durante ella, las contracciones peristálticas de los conductos y la uretra se combinan con las rítmicas de los músculos del periné y en la base del pene, para impulsar el semen de la uretra al exterior.

Cambios en las mujeres durante la excitación

De igual modo que la ingurgitación con sangre causa la erección del pene, los primeros signos de excitación en la mujer también se debe a la vasocongestion. En cuestión de segundos a un minuto, impulsos nerviosos estimulan la liberación de líquidos que lubrican las paredes vaginales. Aunque la mucosa de la vagina carece de glándulas, la ingurgitación de su tejido conectivo con sangre, durante la excitación sexual hace  que el líquido lubricante rezume  de los capilares y cruce el epitelio, en un proceso llamado trasudación.

Las glándulas de la mucosa cervical y las de Bartholin contribuyen con un pequeño volumen de moco lubricante. Además, la excitación se acompaña de impulsos que producen la erección del clítoris, ingurgitación de los labios vulvares y relajación del músculo liso vaginal. Asimismo, los senos se agrandan como resultado de la vasocongestion y ocurre la erección de los pezones.

Ya avanzada la etapa de meseta, la vasocongestion intensa de la vagina produce hinchazón en sus tejidos y angosta el orificio vaginal. Esta respuesta hace que la vagina ejerza mayor presión en el pene. Si continúa la estimulación sexual eficaz, es factible que ocurra el orgasmo, con tres a quince contracciones rítmicas de la vagina, útero y músculos perineales. En ambos géneros, el orgasmo es una respuesta corporal total que puede generar sensaciones moderadas o intensas y explosivas.

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